


Hoy en día, mucho de los aparatos que nos rodean, como un teléfono o un ordenador portátil son inalámbricos: después de cargarlos, pueden ser usados durante un cierto lapso de tiempo en el lugar que más nos convenga ya que no estamos atados a ningún cable. El gran handicap de las lámparas es precisamente la necesidad de tener que estar enchufadas a una toma de corriente para funcionar: eso condiciona mucho su ubicación y por lo tanto nuestra manera de iluminar el espacio. Desde una linterna para la bicicleta a una luz que se enciende en el agua, las lámparas que funcionan con batería suelen ser de uso puntual. Leer más









